Poder irresponsable

En medio de un tiempo en que nacionalmente estamos viviendo una serie de cacicadas por parte del Gobierno, las noticias llegan desde el Consejo de Seguridad de la ONU, donde se ha producido un particular abuso de poder por parte de Rusia y China , que han vetado la intervención de la organización internacional en Siria.

Dice el refrán que, el que no se consuela es porque no quiere, pero realmente esta actuación demuestra lo lamentable de las Naciones Unidas, una organización nacida con tintes y apariencias democráticos, pero que realmente es una oligarquía y de las peores.

¿De que sirve la ONU en el momento en que se convierte en una herramienta más al servicio de la política exterior de los más podersos? No tiene ningún sentido que las naciones se reunan y discutan si 188 de ellas no tienen posibilidades reales de hacer nada. Como se suele decir “Si hay que ir, se va. Pero ir pa’ na es tontería.”En el fondo, todos  sabemos que el mundo no es igualitario, que la globalización no nos ha hecho a todos similares, y que los más poderosos  son los que son. Pero es injusto que se aprovechen de los idealismo y voluntades, de los soñadores y los reformistas para legitimar su poder llamándolo igualdad.

En esta ocasión, han sido Rusia y China (que suelen ir de la mano en estos asuntos) los que se han plantado, pero los otros miembros permanentes también han tenido sus propios abusos (Reino Unido y Francia con el Canal de Suez o USA con los vetos recurrentes sobre Israel)

Jean-Paul Richter escribió una vez “Después del poder, nada hay tan excelso como el saber tener dominio de su uso” algo que deberían tener en cuenta estos países. Se supone que la ONU no debe obedecer a intereses particulares, debe ser el punto de encuentro en que el mundo sea capaz de mejorarse a sí mismo. En el fondo, si algo tiene el hombre es la capacidad de poder sorprenderse a sí mismo.

Si la ONU es fruto de los reformistas, de los utópicos y filántropos, dejadsela a ellos. Sabrán trabajar con sus bases mejor que nadie. Pero mientras sigan siendo los embajadores quienes la manejen, o al menos mientras los embajadores sigan logrando su puesto con métodos que no son “Trillo” limpio, seguirá siendo un mundo de titiriteros.

Ya lo escribió Umberto Eco en El Nombre de la Rosa

Yo le pregunté si no eran los señores y los obispos quienes acumulaban esos bienes a través del diezmo, y si por tanto, los pastorcillos no se equivocaban de enemigos. Me respondió que, cuando los verdaderos enemigos son demasiado fuertes, hay que buscarse otros enemigos más débiles. Pensé que por eso los simples reciben tal denominación. Sólo los poderosos saben siempre con toda claridad cuáles son sus verdaderos enemigos. Los señores no querían que los pastorcillos pusieran en peligro sus bienes, y tuvieron la inmensa suerte de que los jefes de los pastorcillos insinuasen la idea de que muchas de las riquezas estaban en poder de los judíos.

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