Cuestión de extremos

Vaya por delante que uno se siente muy orgulloso de ser español. Los españoles no somos perfectos, es más, tenemos unos cuantos defectos atemperados por algunas virtudes, como bien dice Don Pedro Garcia-Alonso.Y ahora mismo, mientras muchos países empiezan a preocuparse de cara a sus futuros goberantes, aquí no solo hemos cambiado ya de tercio, sino que se están buscando soluciones.

La noticia de estos días es, por supuesto, el ajuste más drástico de la historia de la democracia. Las primeras medidas para intentar salir del pozo en que nos encontramos han sido tomadas, y en las calles se escucha como cada uno intenta hacer oír su opinión sobre las mismas.Sin embargo, la mayoría de nosotros, que opinamos, cometemos un craso error: No somos economistas. Cuando nos hablan de conceptos como déficit o prima de riesgo,  podemos saber lo que son a fuerza de repeticiones, pero no sabemos como se interrelacionan unos y otros. Por tanto, nos falta una visión del cómputo global del asunto. A la tan cacareada sociedad de clases medias solo importa que haya pan cada día en su mesa y (por desgracia) el abono para el fútbol.

El caso es que uno, que está estudiando para ser del oficio, busca las opiniones de los expertos en los periódicos. Y hay opiniones para todos los gustos: Que sí está muy bien porque es una respuesta rápida, que si está mal porque ha roto su gran promesa electoral sobre los impuestos, que si falta información, que está bien o está mal el desglosar el plan de ajuste en varias partes, que autonomías sin poder o autonomías privilegiadas. Vamos, que leyendo para informarse y sin contrastar unos y otros, uno puede canonizar o demonizar al Señor Rajoy y su equipo de gobierno desde ya.

Pero bueno, lo peor de todo es que esto demuestra una vez más el espíritu patrio. Posiblemente debido a que nosotros somos los reyes de la ultima hora y nos apañamos para salir airosos, creemos que las cosas son siempre de hoy para mañana, que con leer la introducción y el desenlace ya nos hacemos una idea del libro.

Por eso, solo digo que demos un tiempo antes de ver el resultado que tiene todo esto. Que la forja siempre requiere paciencia, y el espíritu de este país, aunque algunos se empeñen en empañarlo, es más brillante de lo que nos parece.

Como ultimamente estoy ando sumergido entre las páginas de uno de los autores de la Generación Pérdida, como es Faulkner, que mejor que otro autor de su misma escuela como es Fitzgerald con su muy recomendable A Este lado del Paraíso para poner palabras a esta situación:

“—Lo que hayas de conseguir no te vendrá por los caminos que esperabas el año pasado.

—¿Y qué peor puede haber que mi actual falta de espíritu?

 —Quizá en sí mismo… Pero piensa que estás en pleno desarrollo. Has tenido tiempo para pensar y echar porla borda todo tu viejo equipaje cargado de éxito,superhombre y todo eso. La gente como nosotros no vive de teorías como tú hacías. Hemos de hacer una cosa, y si nos dejan una hora al día para pensarla podemos obrar maravillas; pero en cuanto se mezcla ese afán de dominio, estamos perdidos, nos convertimos en borricos[…]Te diré que yo he aprendido a hacerlo hace muy poco. Puedo hacer un sinfín de cosas antes que la primera que tengo que hacer, con la cual tropiezo una y otra vez como tú has tropezado con las matemáticas este otoño.”

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