Vientos de cambio

Como diría Robert Jordan, “El viento no fue un inicio, pues no existen ni comienzos ni finales en el eterno girar de la Rueda del Tiempo. Pero aquél fue un principio.

Estas palabras expresan lo que siento al crear este blog. Después de mucho tiempo escribiendo para profesores, escribiendo para mis amigos, escribiendo para un público anónimo, escribiendo para todo el mundo salvo para mí, hasta que ya hubo un momento que me dije a mí mismo “Enough. Haz algo propiamente tuyo”, con el resultado que se ve.

Desde que tengo uso de razón, me ha encantado leer. Desde que memorizaba cuentos siendo un crío para, en cuanto aprendí a leer (y fue pronto) ponerme a devorar libro tras libro hasta convertirme en eso que llaman buen lector. No sé exactamente como lo hice, pero cuando empecé periodismo me di cuenta de que igual que tenía compañeros con muchos conocimientos de cine, de música o de fútbol, yo tenía bastantes conocimientos de literatura.

Así que, he decidido aprovechar este saber. Y cada semana, o dos veces por semana, aún no lo tengo claro, pienso hablar de la actualidad, de la filosofía, de lo humano, lo absurdo, lo metafísico o lo anecdótico, siempre ayudándome del fantástico mundo literario.

Ciertamente, empiezo en un período interesante. Las elecciones de España nos han traído Vientos de Cambio. ¿Buenos? ¿Malos? Son muchos los indignados, pero no tantos como para que un haya cambio. ¿Seguiremos igual cuando está claro que la generación futura no lo va a tolerar? ¿Habrá cambios?El tiempo dirá.

Se me ha olvidado deciros que tengo un mentor en esto de la escritura como es Pedro Sorela, del cual fui un anónimo alumno, y en menos de un año con él aprendí mas que en toda mi vida sobr este arte, partiendo de su premisa de que la escritura es un ejercicio de seducción. Por eso voy a hacerle el pequeño homenaje de describir el ambiente que flota ahora mismo en el aire mediante uno de sus textos del fantástico libro de El Ladrón de Árboles. Dice así:

La tarde fue apaciguándose a partir de entonces, como si alguien hubiese reducido el fuego bajo ella. El algodón de las nubes fue arrebujándose en grandes pelotas que le dejaban el sitio a un azul muy pacífico. El sol entibió desde lejos. En cambio aumentó algo el viento. Se hizo constante y firme como si tuviese una misión que cumplir, quizá refrescar la quemadura del hombre, que sentía llegar el punto alto de la crisis y se esforzaba en mirar a lo lejos. A la línea del mar, inmutable, al pescador inmóvil en la punta de la tierra, al fondo del azul donde, le prometieron una vez, si uno se esfuerza puede ver cometas perdidas, estrellas errantes y sirenas al despertar, el único momento en que no son peligrosas, pues entonces no cantan.”

Como veís, soy un optimista nato, y creo que el hombre, a la larga, siempre tira al bien. Con esto no estoy haciendo gala de ninguna ideología, ni soy pretencioso, simplemente pienso que todo se solucionara. A mi, que soy el primero a quien los cambios asustan, creo que estos, en el fondo, suelen ser buenos. Así pues, digamos que espero que este cambio nos haga pasar del “Más vale malo conocido a malo por conocer” al “El que no arriesga no gana”

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2 responses to this post.

  1. Posted by Anisoara on noviembre 25, 2011 at 15:26

    Déjamelo!

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  2. ¡Querido MIke! Me encanta que un blog hable de nuestros amigos los libros. Demasiado necesario en este mundo cada vez más informatizado. Un Abrazo.

    Responder

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